<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510</id><updated>2012-02-16T06:15:23.095-08:00</updated><title type='text'>Realidades y Ficciones</title><subtitle type='html'>Recopilación de notas que escribí para la revista Punto &amp;amp; Aparte</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>13</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-7539887432965077665</id><published>2011-07-22T03:23:00.000-07:00</published><updated>2011-07-22T03:24:51.352-07:00</updated><title type='text'>Gritamos mucho, pero nos escuchamos poco</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Gritar se ha convertido en una costumbre cotidiana. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gritan los vendedores ambulantes cuando suben a un colectivo y algunos tienen un timbre de voz tan estridente que nos ensordecen. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gritan por supuesto los que viajan en subte, ya que no hay otra manera de hacerse oír cuando el tren está en movimiento. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Gritan los chicos cuando juegan y cada vez gritan más, y más fuerte. Gritan los adolescentes, probablemente padeciendo ya algún grado de sordera provocada por los “gritos” de la música que resuena en los boliches, o en sus auriculares que portan todo el tiempo y los aísla del mundo exterior. Gritan los políticos cuando dicen sus discursos, supongo que con el afán de convencer a fuerza del volumen, cuando deberían convencer por la honestidad, por la idoneidad, por la coherencia y por sobre todo por la verdad de sus palabras y hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También se grita en televisión, en una gran cantidad de programas de distinta índole, haciendo gala de una exaltación en los gestos y en la forma de hablar gritando, que me imagino será para lograr una imagen de optimismo, alegría contagiosa que francamente me resulta muy desagradable, y me parece que lo que consiguen es precisamente todo lo contrario. Esa actitud de los conductores de televisión de estar siempre en la cúspide del buen ánimo, me produce una sensación totalmente opuesta. Es ficticio, falso, poco natural y, por lo tanto, no veo de qué manera puede influir positivamente en la audiencia. Aunque lo más probable es que ésa no sea la intención, quiero decir, influir positivamente en la audiencia. Es más, se hace cada día más evidente que el propósito no es ése…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto por supuesto incluye a los programas infantiles, y es allí donde se pone aún más el acento en esa exaltación que quiere parecer felicidad y que en realidad da más la sensación de desborde irracional. Se puede entretener, informar, enseñar y divertir, sin gritar. Sólo que para lograrlo de esta manera, hace falta mucho esfuerzo y talento y esto no es fácil de conseguir últimamente. Quién no recuerda a Pipo Pescador y cómo conseguía captar la atención de los más chicos con sus programas amenos y creativos, que no necesitaban de estridencias para entretener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grito es como una clara declaración de que hemos sido derrotados. Cuando decimos la verdad, no es necesario gritarla. Cuando queremos convencer y lo hacemos con buenos argumentos y bien fundamentados, el grito no tiene cabida. Si queremos tener razón, pues razonemos como seres humanos y no nos expresemos como salvajes. &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;El grito aturde, pero finalmente lo único que deja es la desagradable sensación de su violencia acústica. Si queremos ser escuchados no lo lograremos gritando, sino hablando, y, sobre todo, sabiendo muy bien de qué estamos hablando.&lt;br /&gt;La palabra es el don que hemos recibido los humanos y que nos diferencia de los animales, pero saber usarla no es gratis, no nos viene de arriba, sino que es un talento que hay que cultivar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;No es lo mismo oír el ruido que hacemos, que escuchar lo que decimos, ésa es la diferencia.&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Y por si quedó poco claro, no estoy haciendo referencia al grito auténtico que nos sale desde el fondo de nuestro ser cuando sufrimos un dolor, al grito del miedo que es imposible de controlar, al grito de la angustia que es una expresión totalmente humana y aceptable. Me refiero al grito que es utilizado adrede, al que se puede controlar, al que se esgrime como un arma. Ése grito, definitivamente pone en evidencia lo peor de nosotros mismos, la impotencia, la mentira o la sinrazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si nuestros gobernantes actuaran con solvencia, con verdadera autoridad moral, no necesitarían vociferar sus campañas, ya que tendrían el poder de convicción que da la verdad, la ética, la honestidad en sus acciones, y éstas deberían ser las mejores razones para ganar una elección, ¿no les parece?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-7539887432965077665?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/7539887432965077665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/07/gritamos-mucho-pero-nos-escuchamos-poco.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7539887432965077665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7539887432965077665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/07/gritamos-mucho-pero-nos-escuchamos-poco.html' title='Gritamos mucho, pero nos escuchamos poco'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-1914357646436051782</id><published>2011-06-19T09:40:00.000-07:00</published><updated>2011-06-19T09:43:32.936-07:00</updated><title type='text'>Los pasos de papá</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Pisaba fuerte, como afirmando con cada paso “aquí estoy yo”. Su figura, su aplomo, su gesto seguro, imponían respeto, y al mismo tiempo nos daba la sensación de estar protegidas de todo. Nada nos podía afectar ni hacernos daño si íbamos de su mano por la calle. El mundo era nuestro porque el mundo era de él. Solía esperarlo en la puerta de casa todos los días, cuando volvía a almorzar, y lo miraba acercarse reconociendo el clásico balanceo de su paso decidido y la mano en alto que me saludaba desde lejos. Lo saludaba, orgullosa, y juntos recorríamos el corredor que ya estaba perfumado a esa hora por los aromas que salían de la cocina de mamá.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Los domingos el paseo obligado era el Rosedal con la consabida bolsita de pan para los patos. Después, lo acompañaba a la “confitería” como decía él, y allí se cumplía el ritual del vermú con los amigos, para volver a casa a la hora de almorzar. Era invencible, era lo más. Claro, así lo veían mis ojos de 5 o 6 años y hasta que la vida nos llevó por sus caminos inciertos, los años pasaron, y lo vi mirarme con desconsuelo para decirme que mamá se moría. Al poco tiempo, la llegada de los nietos le volvió a llenar de chispitas los ojos y de alegría la vida. Trabajar y trabajar, no sabía hacer otra cosa, y su felicidad era dar todo lo que podía. Fue generoso, fue de ley con sus amigos, fue solidario con su familia y fue un modelo y un ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Era de pocas palabras, pero precisas. Era impaciente y a veces algo malhumorado. Su autoridad no se discutía, cuando decía no, no había manera de convencerlo. Sus enojos eran explosivos, y allí se ponía de manifiesto su temperamento apasionado, pero era incapaz de levantarnos la mano. Si cierro los ojos, puedo sentir todavía el perfume de su ropa siempre impecable en la que se mezclaba la colonia y el aroma del tabaco. Era uno y eran dos al mismo tiempo. Podía ser tierno y cariñoso y también firme y severo en sus decisiones. No tenía doblez, no conocía la mentira y la honestidad era su bien más preciado, y por el que se destacaba en el trabajo, en el barrio, en la familia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;No pudo estudi&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;ar porque fue necesario que trabajara desde muy chico, pero sabía de todo un poco y tenía un gusto muy especial por la buena música. El tango era su debilidad, pero también los clásicos, y así nos los hizo conocer y valorar, aunque también en su discoteca había un lugar para el buen jazz y para la ópera. Buenos Aires no tenía secretos para él y sabía de cada lugar su historia.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;En el trabajo, era respetado por los hombres y admirado por las mujeres que no disimulaban sus miradas un poquito enamoradas de su pinta de galán porteño.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Cuando finalmente su enfermedad le impidió seguir manejándose por sí solo, su personalidad fue cambiando y conocí entonces una parte de su vida que había permanecido oculta hasta ese momento. Hablamos mucho, me contó tanto y pude comprenderlo como nunca antes. Doy gracias a Dios por haberlo tenido y nunca dejaré de extrañarlo. Nada reemplazará el calor de su abrazo protector, ni su mirada, ni su mano en alto saludándome desde lejos al volver del trabajo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Algo de él se quedó para siempre además del recuerdo, un gesto fugaz en el rostro de mi hijo, una mirada, una sonrisa, lo traen de nuevo hasta mí. Lo veo orgulloso llevándome de su brazo hasta el altar. Escucho su silbido inconfundible mientras pintaba la casa. Oír el compás de un tango es como verlo sacando a mi madre a bailar en medio de las tareas cotidianas, a cualquier hora, y así recorrían el corredor abrazados.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;"&gt;Se fue demasiado pronto, urgido tal vez por la ausencia de mamá que lo amaba profundamente, pero me gusta pensar que desde algún lugar nos mira y nos cuida todavía. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-1914357646436051782?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/1914357646436051782/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/06/los-pasos-de-papa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/1914357646436051782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/1914357646436051782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/06/los-pasos-de-papa.html' title='Los pasos de papá'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-7001399631944281483</id><published>2011-06-15T06:32:00.000-07:00</published><updated>2011-06-15T06:33:55.885-07:00</updated><title type='text'>Un lugar junto al fuego</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El invierno ya está instalado, aunque más no sea en el almanaque. No sé si es una sensación mía o cada año viene más apocado, como sin fuerza. Los días de humedad se extienden y los días fríos que recuerdo de otras épocas —no tan lejanas— son menos. Será porque a medida que los años pasan este tiempo me gusta cada vez más y siempre me resulta escaso. Además, los veranos de Buenos Aires son en lo que a mí respecta, insufribles. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Cuando el calor comienza a alejarse, poco a poco, los días se hacen más cortos, y las hojas de los árboles comienzan a tornarse doradas y crujientes, comienza para mí un tiempo placentero. La luz otoñal pinta de colores diferentes el jardín. Los días lluviosos y grises crean una atmósfera ideal para estar adentro y disfrutar de la lectura, de una buena película. Un café aromático y humeante, un bocado dulce para los más golosos, y tiempo para soñar. El silencio interrumpido solo por el ruido de los automóviles sobre el pavimento mojado, o el viento que silba en las ventanas me suena a música maravillosa. Ese momento de calma, de contemplación, especial para sentarme a escribir, me permite después afrontar lo cotidiano, lo de todos los días, las tareas rutinarias que no podemos dejar de cumplir. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La vida está hecha de todo eso que muchas veces se convierte en una letanía de pequeños gestos mecánicos en los que no pensamos. Cumplimos de memoria con el ritual de levantarnos, desayunar, ordenar la casa, hacer las compras, lavar, planchar, cocinar y, si tenemos además un trabajo, hacemos malabares para poder ensamblar todas las piezas de nuestra vida personal, familiar y laboral. Con frecuencia no tenemos idea de cómo lo logramos. Así se pasan los días, las semanas, los meses y a veces sentimos que algo nos falta, aunque aparentemente no nos falta nada. Es una necesidad interior que no podemos explicar y que nos deja una sensación de vacío.&lt;br /&gt;No tiene que ver, creo, con carencias afectivas o económicas, sino con la necesidad de hacer algo diferente que nos aparte de lo monótono. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Por eso, pienso que es muy bueno tener un espacio propio para desarrollar lo que nos gusta, lo que nos gratifica. Es ese rincón al que yo llamo “un lugar junto al fuego”, porque siempre me gustaron los hogares, los de verdad, con los leños crepitando y las llamas dibujando siluetas extrañas en las paredes. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Entonces, ese “lugar junto al fuego”, representa aquello que nos da placer, y que nos saca por un momento del vértigo a que nos vemos sometidos en este mundo enloquecido del siglo XXI.&lt;br /&gt;Espero con ansia esos días fríos, que en general no le gustan a nadie, porque me permiten dedicarme más tiempo a lo que me apasiona, que es escribir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;No tengo un hogar de leña, pero es como si lo tuviera. Darle rienda suelta a nuestras aptitudes o a nuestra creación nos enriquece el alma y nos llena de energía. Las opciones son muchas y seguro podremos encontrar alguna a nuestro alcance. Hay todo tipo de actividades para elegir y muchas son gratuitas, ¿por qué no aprovecharlas? &lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Busquemos dentro de nosotros eso que nos gusta hacer y pongámoslo en práctica. Encontremos nuestro propio “lugar junto al fuego”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-7001399631944281483?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/7001399631944281483/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/06/un-lugar-junto-al-fuego.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7001399631944281483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7001399631944281483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/06/un-lugar-junto-al-fuego.html' title='Un lugar junto al fuego'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-122070604689417408</id><published>2011-01-11T09:55:00.000-08:00</published><updated>2011-01-11T09:56:54.653-08:00</updated><title type='text'>Manos que escriben</title><content type='html'>&lt;em&gt;Otra vez haciendo retrospectiva, parece que hubiera pasado tanto tiempo, y sin embargo, hay un parecido... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las manos sobre el teclado parecen indecisas como su dueña. Se apoyan levemente, acariciando apenas las letras, sin atreverse con ninguna. El silencio, el falso silencio de una noche calurosa que esconde detrás de su oscuridad repetida la vida de una ciudad que no quiere morir. Es mentira, se dice, también este silencio es una burda mentira. Allá lejos los hombres están muriendo en manos de otros hombres. Hombres que son un dato, una estadística, apenas un blanco detectado por sofisticados radares y apuntados por máquinas dirigidas por otros hombres que se empeñan en ejecutar su tarea con eficiencia. Hombres que jamás se verán el rostro, que ni siquiera saben si se odian o por qué están peleando aunque todo haga suponer que en realidad están convencidos de estar haciendo lo “correcto”. &lt;br /&gt;Lo correcto o lo que se espera de ellos, para lo que fueron entrenados, su razón de ser, su misión, el mandato divino para unos que esperan en la muerte heroica la promesa de una felicidad eterna. Para los otros, es el cumplimiento de las órdenes emanadas por otros hombres, sentados en amplias oficinas con aire acondicionado y computadoras y pantallas y mapas, que reciben a su vez instrucciones de otros hombres de traje y custodia que lo único que empuñan es el micrófono para decir un montón de palabras aprendidas con el oficio de hacer política y gobernar a sus congéneres. &lt;br /&gt;Grandes palabras de significado ambiguo, que pueden ser desmentidas sin que por ello se diga que en realidad no dijeron lo que querían decir, aunque podrían haber querido decir otra cosa, si esas palabras no hubieran sido sacadas de contexto y mezcladas con otras que en realidad la prensa tergiversó a su antojo. Palabras que viajan por infinitas redes, que cruzan el mundo como una inmensa telaraña en la que, en definitiva, quedamos atrapados todos los que nos informamos, porque es un deber estar informado, aunque sea de lo que esos hombres de poder quieren que estemos informados y no de lo que realmente quisiéramos estar informados. &lt;br /&gt;Quisiéramos estar informados, saber a ciencia cierta cuáles son los motivos reales de esta guerra, qué se esconde detrás de cada gran titular en los diarios, cuál es el destino que nos están preparando, y del que no podemos defendernos porque no sabemos de qué nos tenemos que defender. &lt;br /&gt;Entonces, así como viajan las palabras por esa inmensa red de comunicación, también con las palabras, las escritas, las que están impresas en hojas de papel que hasta ayer nos parecían tan inofensivas, o prometedoras de maravillosos paraísos tropicales adonde poder viajar de vacaciones, hoy nos llega otro mensaje. Un mensaje negro, amalgamado en un misterioso polvo blanco que puede hacernos morir, un mensaje multicolor escondido en letras, en palabras, en fibras de papel que esta vez trae la muerte disfrazada de promesas paradisíacas, aunque podría ser peor, en lugar del Ántrax podría ser la Viruela. &lt;br /&gt;Entonces, todo se vuelve oscuro, el miedo se mete en nuestras vidas sin pedir permiso y entra por nuestras ventanas entreabiertas, se cuela por la cerradura, y nos espera dentro del buzón de la correspondencia que antes esperábamos con impaciencia, con alegría, o en todo caso con el disgusto de la perspectiva de recibir más cuentas que no podríamos pagar. Casi podríamos decir que tampoco eso importa y eso también es mentira.&lt;br /&gt;Las manos comenzaron a moverse con timidez primero, luego con apuro y más tarde con rabia, sacudieron una y otra vez las teclas, como si con ese movimiento compulsivo pudieran borrar los ruidos que más allá de una noche silenciosa podemos escuchar si prestamos atención. No importa qué lejos, no importa cuántos kilómetros, cuánto océano, los ruidos de la guerra están allí aunque pensemos que no los escuchamos. Una guerra con título como una novela o un programa de televisión, porque ahora en este mundo tan avanzado hasta las guerras tienen nombre, Tormenta del Desierto, Justicia Infinita, ¿Libertad Duradera...?&lt;br /&gt;Aunque lo que hacen con nuestras vidas, lo que le hacen al mundo, lo que provocan en millones de seres humanos, realmente no tiene nombre.&lt;br /&gt;Entonces, las manos lentamente se detienen, van recorriendo el teclado cada vez más despacio, comienzan a titubear entre unas letras y otras como un viejo automóvil que agotó sus reservas de combustible y las palabras se van desdibujando, perdiendo su forma agotadas también por el esfuerzo de tratar de transmitir el agobio, la infinita sensación de asfixia, y dándose cuenta finalmente de que es inútil, que todo seguirá su curso irremediablemente. Hasta el clima, con una lluvia pertinaz, con un cielo gris como de plomo, desplegando enormes masas de agua que ahogan los esfuerzos de miles de personas, agrega paradójicamente una gota más a este vaso que se derrama sobre nosotros.&lt;br /&gt;Casi en el último instante, antes de detenerse, las manos recobran fuerza, renuevan su golpetear sobre las letras buscando palabras nuevas, palabras frescas, palabras con energía, palabras vitales, palabras que no se ahoguen en un mar de pesadumbre, palabras al fin.  En definitiva, buscar palabras es su razón de ser contra toda razón, y a pesar de todo, contra todo, las manos del escritor no pueden detenerse jamás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-122070604689417408?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/122070604689417408/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/01/manos-que-escriben.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/122070604689417408'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/122070604689417408'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2011/01/manos-que-escriben.html' title='Manos que escriben'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-8643972317696737383</id><published>2010-12-16T06:40:00.000-08:00</published><updated>2010-12-17T01:50:48.073-08:00</updated><title type='text'>Celebrar la vida</title><content type='html'>&lt;em&gt;Me gusta volver sobre textos que escribí hace tiempo, y es notable cómo se repiten situaciones, sentimientos, y de algún modo nada parece cambiar. Lo cierto es que algunas reflexiones siempre tienen vigencia. Por eso, elegí hoy esta nota que redacté a fines del año 2001... &lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2001 ya se termina, año..., y de pronto me quedé sin calificativos, duro, terrible, cruel, agobiante. Todos le caben y hemos hablado, leído, y oído sobre esto todo el tiempo. Ya nuestro cerebro está saturado de tanta información abundante en detalles, crueles a veces, desoladores otras, y si a eso le sumamos el bajón generalizado que se desparrama entre nosotros como el agua de las inundaciones, o el terror volátil de las esporas mortíferas del ántrax, noticia casi vieja, y por poco olvidada. Las imágenes de la guerra casi no nos atraen a la pantalla del televisor y la sola visión de algunos personajes que manejan nuestros hilos de patéticas marionetas nos produce urticaria.&lt;br /&gt;Y, ¿eso es todo?&lt;br /&gt;¿Llegaremos a la Nochebuena con este ánimo apesadumbrado y amargo?&lt;br /&gt;¿Sostendremos sin fuerza casi, la copa del brindis de Fin de Año como por obligación, por cumplir con un ritual casi impuesto por las costumbres?&lt;br /&gt;O peor aún, ¿nos negaremos a todo festejo, nos quedaremos “en penitencia” encerrados en casa, deprimidos, relamiendo nuestras heridas y nuestro sentimiento de fracaso?&lt;br /&gt;Abramos las ventanas, afuera hay sol, las plantas están con su mejor traje verde intenso, los pájaros están construyendo vidas nuevas, con renovados bríos.&lt;br /&gt;Salgamos a mirar la noche, recuperemos los sonidos del silencio y escuchemos lo que nos dice.&lt;br /&gt;Siempre hay motivos para celebrar, aún cuando se cree que todo está perdido, aún cuando parezca un consuelo pueril, cuando nuestras necesidades inmediatas son tantas y tan difíciles de cubrir.&lt;br /&gt;Celebrar la vida, celebrar estar vivos, celebrar el mundo en el que vivimos.&lt;br /&gt;Hoy les quiero regalar un poema de uno de mis poetas favoritos. La simpleza de su palabra breve y puntual, para leerlo despacio y tenerlo disponible, para volver sobre él cada vez que la realidad se nos haga difícil de soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Lo que se nos ha dado &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;Hay días, al caer la tarde, en que la vida&lt;br /&gt;nos cuenta&lt;br /&gt;algo del perdón que recibimos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de lo que otros han callado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;hay noches en las que algún vestigio&lt;br /&gt;se enciende:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;una brasa en la memoria, un grillo&lt;br /&gt;tras la ventana&lt;br /&gt;o una flor&lt;br /&gt;de las que se abren&lt;br /&gt;cuando lo demás ya duerme&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;son noches en que la quietud revela&lt;br /&gt;la vida que recibí&lt;br /&gt;sin siquiera la violencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;de haberla merecido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;los sin porqué ni para qué&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el puro existir, el milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Hugo Mujica&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-8643972317696737383?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/8643972317696737383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/12/celebrar-la-vida.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/8643972317696737383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/8643972317696737383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/12/celebrar-la-vida.html' title='Celebrar la vida'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-8527720778898196425</id><published>2010-12-01T04:45:00.000-08:00</published><updated>2010-12-01T04:46:33.622-08:00</updated><title type='text'>El río</title><content type='html'>&lt;strong&gt;&lt;em&gt;(el De la Plata, ¿cuál si no?)&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;A veces voy al río, cuando estoy con bronca, cuando me desespero o cuando tengo ganas… &lt;br /&gt;Voy al río, acá, cerca de casa, o no tan cerca, siguiendo la avenida que se inclina hasta convertirse en un tobogán que desemboca en las vías del ferrocarril, y finalmente en una calle corta, con resabios de otras épocas, donde se mezclan las viviendas precarias, los boliches, un viejo club ribereño hasta llegar a la nueva costanera. Muy lindo, dice la gente, muy prolijo, con árboles plantados recientemente, con césped, con cestos para los residuos, lugares para estacionar... muy lindo. Muy lindo, con variedad de locales para tomar café, para comer, para sentarse al sol… muy lindo… &lt;br /&gt;Para acercarse al agua hay que caminar bastante… muy lindo… pero, paradójicamente, el río se aleja cada vez más. Retira de nuestra vista su agua marrón empujado, poco a poco, por toneladas de ciudad convertida en escombros que enormes palas mecánicas arrojan sobre él. Hay que rellenar, hay que parquizar, hay que civilizarlo todo. &lt;br /&gt;No me gusta, me gustaba más el río de antes. Agreste, sin dueño, con menos civilización, con menos basura, y cerca, muy cerca de nosotros. Ahora lo ahuyentamos, lo contaminamos, lo llenamos de latas y botellas que sus aguas marrones nos vuelven a arrojar en la cara, cuando se enfurece y sopla el viento del sudeste, dejando una inmunda alfombra de desperdicios sobre las veredas de la costanera. &lt;br /&gt;A veces voy al río, en las tardes de otoño grises, ventosas, cuando a nadie se le ocurre acercarse, entonces a mí me gusta ir al río. Me gusta disfrutarlo a solas, sin bullicio alrededor, sólo escuchar el murmullo del agua y sentir en la piel el aire frío y húmedo. Entonces, pienso que es mío y de nadie más, que no lo tengo que compartir con los innumerables barquitos blancos, como gaviotas gigantes, que se posan sobre él los domingos de sol. &lt;br /&gt;Entonces me afano en imaginar que no está lleno de los fatídicos restos que las industrias le proporcionan generosamente, ni del petróleo que van regando los barcos, ni de la caudalosa materia de las cloacas bonaerenses. Se me ocurre que es el mismo río de hace muchos años, y así también puedo imaginar por un momento, solo por un momento, que yo también soy la misma, incontaminada, libre, alegre y sobre todo, feliz; precisamente con esa felicidad irreflexiva que nos da la inconciencia de la juventud extrema, cuando todavía no nos hemos golpeado con la realidad. &lt;br /&gt;(Después, la felicidad es otra cosa, más meditada, y también más medida, más de aceptación de las limitaciones que tenemos o que nos llegan desde el afuera, de racionalizar las cosas que podemos, y las que no podemos cambiar.)&lt;br /&gt;Puedo pensar como el río de entonces, puedo sentir como el río de entonces y dejar fluir las olas de mis sensaciones y llenarme de entusiasmo y de una energía que, aunque sea efímera me deja soñar un poquito, muy poquito, por unos minutos nada más, que soy la misma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-8527720778898196425?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/8527720778898196425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/12/el-rio.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/8527720778898196425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/8527720778898196425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/12/el-rio.html' title='El río'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-7103746857357161608</id><published>2010-11-23T05:08:00.000-08:00</published><updated>2010-11-23T05:11:18.302-08:00</updated><title type='text'>El exilio de los argentinos</title><content type='html'>&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Volviendo sobre los pasos de nuestros abuelos&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tierra fértil y generosa, colmada de todas las bendiciones que cualquier país del mundo quisiera para sí, asiste, creo yo con asombro, al éxodo de sus habitantes desalentados, desesperanzados, casi vencidos diría.&lt;br /&gt;Transitan así el mismo camino que recorrieron muchos de nuestros antepasados hace varias décadas, huyendo del hambre, de la guerra, de la falta de trabajo. Ellos llegaron aquí con las pocas pertenencias en una pequeña valija que albergaba sueños de una vida mejor, pero sobre todo unas enormes ganas de trabajar y un espíritu de lucha que les permitió arrancarse de su terruño y plantarse para siempre en nuestro suelo.&lt;br /&gt;Comenzaron desde muy abajo, trabajando duro y llenando nuestras ciudades y nuestros campos con sus familias. Así, en cada pequeño lugar estaba el almacén de don José, la verdulería de don Ángelo, la tienda de don Zacarías, la cervecería de don Marcos.&lt;br /&gt;Nuestra pampa también los vio llegar con apenas lo puesto y fue testigo de sus amaneceres empujando el arado que multiplicó los callos de sus manos laboriosas e incansables. El país creció, el granero del mundo que nos mostraban nuestros manuales en el colegio prometía un futuro venturoso para todos los hombres de buena voluntad que quisieran habitar el suelo argentino.&lt;br /&gt;Me pregunto -cada vez con más frecuencia— dónde quedó la semilla que esos hombres invalorables trajeron. Dónde están los hombres de buena voluntad que harían de este bendito país un lugar irreemplazable para vivir. Dónde sepultaron nuestros sueños tras enormes cataratas de corrupción, desidia, ineptitud, o definitivamente mala fe.&lt;br /&gt;Muchos de los hijos y los nietos de esos inmigrantes emprendieron el regreso.&lt;br /&gt;Volvieron tras los pasos de sus abuelos a reclamar en otra tierra su derecho a vivir con dignidad. Muchos se lanzaron a la aventura como náufragos, buscando una tabla de la cual asirse, sin darse cuenta de que era demasiada la distancia y había que estar preparado para la travesía. Llegaron creyendo que las puertas se abrirían de par en par y encontrarían la tierra prometida sin dar nada a cambio.&lt;br /&gt;El mundo no es así. No es posible echarse a caminar sin volver la vista y sin tener en cuenta lo que se deja atrás. Es preciso, primero, ver con detenimiento el lugar de donde partimos y lo que llevamos de equipaje. Es imprescindible hacer un exhaustivo balance de nuestras pertenencias, no sólo las materiales, sino las otras, las intangibles.&lt;br /&gt;Otros, los más afortunados o previsores, vieron primero, averiguaron, se prepararon, supieron adónde se dirigían y se cercioraron de ser bien recibidos. Ellos lograron el objetivo y consiguieron el lugar, el trabajo, el confort, la seguridad. Me gustaría saber si, además, consiguieron también la felicidad. Esa felicidad que buscamos a menudo en la partida, en el cambio de escenario. Ese éxito que creemos encontrar afuera de nosotros mismos, en otro lugar. Me gustaría saber qué les pasa cuando llega la noche y se sientan a la mesa pensando en su familia tan lejana, en sus amigos, en las cosas de todos los días.&lt;br /&gt;Así como el éxodo se incrementó día a día, mes a mes, también fueron muchos los que optaron diferente, los que eligieron quedarse, o simplemente no se plantearon la posibilidad de irse. No necesariamente los que se quedaron, mejor diría los que nos quedamos, tenemos la vida resuelta ni mucho menos.&lt;br /&gt;Padecemos la cotidiana realidad, luchamos minuto a minuto, hacemos malabares dignos de un elenco circense para sobrevivir, tenemos miedo, estamos inseguros, tenemos bronca, nos desanimamos, nos entristecemos. Pero, estamos juntos. Nos tenemos los unos a los otros, ponemos el hombro, “nos la bancamos”.&lt;br /&gt;No es fácil, no es cómodo, no es falta de decisión, todo lo contrario.&lt;br /&gt;Es saber de dónde somos, adónde pertenecemos y luchamos por eso. Es sentirnos parte de nuestro país y no mirar como desde afuera, diciendo “este país” como si fuera ajeno, como si no fuera nuestro. Es el lugar donde nacimos, donde crecimos, donde nos educamos, donde fundamos nuestra familia y donde queremos morir. No queremos renegar de nuestros orígenes que es como renegar de nuestros padres.&lt;br /&gt;Que no se confunda, no se trata de criticar a aquellos que no se sintieron con la fuerza necesaria para afrontar este presente y, aún peor, el futuro incierto y oscuro. Se trata de rescatar que somos también muchos los que nos queremos quedar contra viento y marea, a tratar de construir a pesar de los que destruyen, a tratar de trabajar aunque cada vez sea más difícil, a darles el ejemplo a nuestros hijos que son el futuro y los que continuarán lo que nosotros comenzamos, a enseñarles a amar este lugar que nos fue dado y que debemos cuidar, a veces a pesar de nosotros mismos.&lt;br /&gt;Por último, creo que se trata de estar presentes para poner nuestro pequeño o gran esfuerzo de cada día para lograr el cambio que todos nos merecemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Irse o quedarse?&lt;br /&gt;¿Es éste el dilema?&lt;br /&gt;Para mí no lo es, no necesito pensarlo, no quiero siquiera plantearme la posibilidad.&lt;br /&gt;Creo que no voy a arrepentirme, que está bien así, que vale la pena seguir intentándolo.&lt;br /&gt;Por eso, cada mañana, cuando el día se presenta como una hoja en blanco, me digo que lo puedo llenar con esperanza, con ganas, y sigo dando gracias a Dios por estar aquí, por sentir que pertenezco, por tener raíces.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-7103746857357161608?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/7103746857357161608/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/11/el-exilio-de-los-argentinos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7103746857357161608'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7103746857357161608'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/11/el-exilio-de-los-argentinos.html' title='El exilio de los argentinos'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-5760302453811591582</id><published>2010-11-02T07:04:00.000-07:00</published><updated>2010-11-02T07:11:30.961-07:00</updated><title type='text'>Descuidos que hacen peligrar el planeta</title><content type='html'>&lt;strong&gt;La noticia es de hace varios años, pero estas cosas siguen ocurriendo.&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;1-¿Qué estamos haciendo con nuestra casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Brasil, Río de Janeiro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anthony Garotinho, gobernador del estado de Río de Janeiro habló con respecto al hundimiento de la plataforma petrolera de la empresa Petrobras.&lt;br /&gt;Datos y Cifras:&lt;br /&gt;Se considera la misma explotará al llegar a los 1000 metros de profundidad.&lt;br /&gt;Esta explosión derramará 1.500.000 (un millón y medio) de litros de combustible.&lt;br /&gt;La plataforma, considerada la mayor del mundo, tiene 120 metros de altura (como un edificio de 40 pisos) y pesa 32.000 toneladas.&lt;br /&gt;Comenzó a hundirse hace algunas semanas luego de 3 explosiones que provocaron la muerte de 10 operarios.&lt;br /&gt;El efecto de la presión del agua sobre los depósitos de combustible genera que 1.200.000 litros de diesel y 300.000 litros de petróleo derramen su fatídica presencia en las aguas del océano Atlántico, con la consecuencia todavía impredecible sobre especies naturales.&lt;br /&gt;Se piensa también que las barreras colocadas por 26 barcos en la zona no son eficientes para evitar que la mancha avance. Las corrientes marinas y el oleaje pueden llevar este siniestro líquido hacia cualquier parte incluso puede aparecer en lugares inesperados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;2-¿Qué estamos haciendo con nuestra casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Es decir, qué estamos haciendo con el planeta, o, dicho de otra forma, qué no estamos haciendo por el planeta.&lt;br /&gt;Pocas veces nos ponemos a pensar en el mundo como nuestro hogar. La mayoría de nosotros, por no decir todos, consideramos como nuestra casa al lugar donde vivimos, domicilio, localidad, ciudad, país.&lt;br /&gt;En realidad, podríamos decir que solamente pensamos en casa o en hogar cuando se trata de nuestro propio domicilio, a juzgar por el desprecio y la desidia con que tratamos los espacios públicos, las calles, las veredas, volcando en ellas cuanto residuo esté a nuestra disposición.&lt;br /&gt;En nuestro país, ya nadie se asombra de ver como se arrojan en cualquier lugar papeles, latas, boletos de colectivo, vidrios y todo tipo de deshecho,  sin ningún pudor, por hablar de la contaminación en menor escala.&lt;br /&gt;Por supuesto, no falta la otra contaminación, la de las fábricas y empresas que vuelcan sus líquidos y residuos tóxicos en los ríos. Esta costumbre, mala y dañina por cierto, nos habla a las claras de la falta de interés por mantener limpio un lugar que en definitiva es de todos.&lt;br /&gt;Cuando salgo a la calle, cuando utilizo un medio de transporte, cuando estoy en un parque, estoy también en mi casa; este sitio es en ese momento el lugar donde vivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuanto más difícil será que tomemos conciencia de que el mundo, el planeta, es el lugar donde vivimos?&lt;br /&gt;¿Por qué no comparar al planeta con nuestra propia casa?&lt;br /&gt;Qué grande sería nuestro empeño por evitar, por ejemplo, que se derrame aceite en la pileta de natación. Con cuánto cuidado trataríamos de proteger a nuestras plantas favoritas del contacto con combustibles, nafta, etc.&lt;br /&gt;¿Cuál sería nuestra actitud si el tanque de agua se contaminara con venenos y tuviéramos que prescindir de usar la instalación de agua potable de la casa?&lt;br /&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;Llevando estas comparaciones a lo que sucede en el mundo, con nuestra &lt;strong&gt;Tierra&lt;/strong&gt;, con nuestro &lt;strong&gt;Hogar&lt;/strong&gt;:&lt;br /&gt;¿Por qué no pensamos en la vida que albergan los océanos?&lt;br /&gt;¿Por qué no ponemos más cuidado en proteger las pocas y cada vez menores reservas que la naturaleza nos ha brindado?&lt;br /&gt;¿Por qué no hacemos nada, solo mirar por televisión, como una noticia más, sin pensar en que tanta contaminación nos afecta a todos?&lt;br /&gt;¿Por qué no vemos un poco más allá de nuestro propio horizonte y nos imaginamos un futuro sin agua, sin peces, sin aire puro para respirar, sin árboles, sin pájaros, en un mundo sombrío y deshabitado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;No se trata de hacer profecías apocalípticas, se trata de una realidad cada vez más cercana y a la que curiosamente no le damos la trascendencia que deberíamos, por el bien de todos nosotros y por el futuro que le dejaremos a las generaciones venideras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-5760302453811591582?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/5760302453811591582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/11/descuidos-que-hacen-peligrar-el-planeta.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/5760302453811591582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/5760302453811591582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/11/descuidos-que-hacen-peligrar-el-planeta.html' title='Descuidos que hacen peligrar el planeta'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-7095008977544603375</id><published>2010-10-18T11:41:00.001-07:00</published><updated>2010-10-18T11:46:13.941-07:00</updated><title type='text'>Atardecer + Haiku</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_dt5bDyezIRw/TLyV5ZrxJ8I/AAAAAAAAAUw/_sVXquJH4Q4/s1600/haiku.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 240px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529459255883671490" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_dt5bDyezIRw/TLyV5ZrxJ8I/AAAAAAAAAUw/_sVXquJH4Q4/s320/haiku.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="center"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_dt5bDyezIRw/TLyU-ukxM-I/AAAAAAAAAUo/y0RFtWFOe1o/s1600/Atardecer+y+haiku.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 233px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5529458247879177186" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_dt5bDyezIRw/TLyU-ukxM-I/AAAAAAAAAUo/y0RFtWFOe1o/s320/Atardecer+y+haiku.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="color:#993300;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;strong&gt;Cuadro de Carla Carnevale&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-7095008977544603375?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/7095008977544603375/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/atardecer-haiku.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7095008977544603375'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7095008977544603375'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/atardecer-haiku.html' title='Atardecer + Haiku'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_dt5bDyezIRw/TLyV5ZrxJ8I/AAAAAAAAAUw/_sVXquJH4Q4/s72-c/haiku.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-4828809708603345937</id><published>2010-10-16T08:50:00.000-07:00</published><updated>2010-10-16T08:59:48.761-07:00</updated><title type='text'>Homenaje</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Siempre vuelvo a ella, es mi musa inspiradora, no importa el tiempo que haya pasado y pasó bastante. Siempre está allí, acompañándome en los momentos de desesperanza, con ese gesto tan suyo que invitaba a seguir adelante, con sus ojos negros que lo decían todo sin hablar, con su sentido del humor tan particular que le permitía reírse de sí misma aún en los momentos más duros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrir la puerta al volver de la escuela, era entrar en un mundo maravilloso de música y color. Los aromas salían de la cocina y recorrían los ambientes danzando por el corredor al compás de sus canciones. Cualquier momento era bueno para que nos tomara de la mano y bailara con nosotras por toda la casa. La catarata de agua y jabón que llenaba la pileta del patio cuando lavaba la ropa no era suficiente para ahogar el sonido de su voz ensayando un tango o una muñeira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sangre gallega, bulliciosa y apasionada corría por sus venas, y un halo misterioso con reminiscencias de oriente bordeaba su rostro y podíamos imaginarla cubierta por un velo, y con cascabeles y pulseras tintineando en sus manos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era de acá y era de allá, llevaba la morriña consigo como una compañera de viaje aunque nunca pisó la tierra de sus padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dio tanta vida, repartió tanta sonrisa en su corta estadía en este mundo que su espíritu se burló de la muerte y se quedó con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Este poema de Hamlet Lima Quintana parece escrito para ella y con él quiero rendirle homenaje a mi madre, Nélida Sofía Rodríguez.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Gente&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Hay gente que con sólo decir una palabra&lt;br /&gt;enciende la ilusión y los rosales;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que con sólo sonreír entre los ojos&lt;br /&gt;nos invita a viajar por otras zonas,&lt;br /&gt;nos hace recorrer toda la magia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay gente que con sólo dar la mano&lt;br /&gt;rompe la soledad, pone la mesa,&lt;br /&gt;sirve el puchero, coloca las guirnaldas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;que con solo empuñar una guitarra,&lt;br /&gt;hace una sinfonía de entrecasa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay gente que con sólo abrir la boca,&lt;br /&gt;llega hasta todos los límites del alma,&lt;br /&gt;alimenta una flor, inventa sueños,&lt;br /&gt;hace cantar el vino en las tinajas,&lt;br /&gt;y se queda después como si nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y uno se va de novio con la vida&lt;br /&gt;desterrando una muerte solitaria&lt;br /&gt;pues sabe que a la vuelta de la esquina&lt;br /&gt;hay gente que es así, tan necesaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hamlet Lima Quintana &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-4828809708603345937?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/4828809708603345937/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/homenaje.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/4828809708603345937'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/4828809708603345937'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/homenaje.html' title='Homenaje'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-7279486328600052305</id><published>2010-10-08T05:15:00.000-07:00</published><updated>2010-10-08T05:18:35.716-07:00</updated><title type='text'>De atropellos, gruñidos y otras yerbas...</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Escena 1&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Camino por la vereda rumbo al supermercado, el ir y venir es incesante, todo el mundo está apurado, me esmero por esquivar a los que vienen en dirección opuesta, pero es inútil, tarde o temprano alguien me lleva por delante. A veces me quedo mirando fijamente a los ojos de la persona que avanza hacia mí, pensando que soy invisible, que no me ve, y espero su reacción al acercarse, siguiendo mi camino sin moverme ni un centímetro hasta que llega a mi lado, entonces tengo que correrme con rapidez para evitar ser embestida.&lt;br /&gt;No entiendo, ¿qué le pasa a la gente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escena 2&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Llego al supermercado, tomo un carro y me dispongo a hacer las compras, lista en mano, tengo el itinerario aprendido de memoria y comienzo a realizar maniobras dignas de un corredor de fórmula uno para evitar que me atropellen otras tantas personas con los suyos.&lt;br /&gt;Me detengo en un pasillo: dos señoras muy tranquilas han atravesado los changos mientras buscan con toda parsimonia algún producto ignoto. Pido permiso, no hay respuesta, insisto pidiendo paso y nada, me pregunto ¿me habré quedado afónica y no me oyen? ¿Estaré muerta y no me di cuenta, por eso no me ven, como en la película de Bruce Willis? Finalmente, como con fastidio mueven los carros dos centímetros y tengo que pasar haciendo malabarismo para no chocarlas con el mío.&lt;br /&gt;No entiendo, ¿qué le pasa a la gente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escena 3&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Un colectivo, cualquiera, no hay demasiadas diferencias, las mismas caras ensimismadas, enojadas, fruncidas, en todos lados. Por suerte, un asiento desocupado, me siento aferrándome al pasamano para no volar por los aires en alguna curva violenta. En un momento quedan varios lugares vacíos y una chica se cambia de ubicación varias veces.&lt;br /&gt;Me levanto y me dispongo a bajar y entonces sucede lo insólito, la chica en cuestión viene a querer sentarse en el lugar que estoy dejando desocupado, pero en vez de esperar que pase prácticamente pelea conmigo para literalmente arrojarse en el asiento. No hay pasajeros de pie de modo que nadie podría haber ocupado el sitio, ¿cuál es el apuro cuando podía dejarme pasar y luego sentarse con calma? Claro, en este caso siempre existe la posibilidad de que sus movimientos incomprensibles tengan como fin distraerme y meter sus deditos en mi cartera…&lt;br /&gt;Pero igual, no entiendo, ¿qué le pasa a la gente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién no ha vivido alguna de estas situaciones, o todas, o parecidas en algún momento del día?&lt;br /&gt;Me pregunto nuevamente: ¿Qué le pasa a la gente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso, nos hemos convertido en zombis que caminan por la vida sin mirar, sin detectar, sin percibir al otro, a los otros. ¿Es un problema de falta de educación?&lt;br /&gt;¿Los conflictos y urgencias de la vida alienada que vivimos nos lleva a este comportamiento bestial?&lt;br /&gt;Además de no registrar, de no percibir a los demás no somos capaces de pedir una disculpa ante un atropello.&lt;br /&gt;Pero también sucede otra cosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Escena 4&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;Estoy recorriendo la Feria del Libro con mi hermana y una amiga, al tomar por el hombro a una de ellas, con mi mano golpeo sin querer en el rostro a una señora que viene caminando en dirección opuesta. Al darme cuenta, me detengo afligida, le pido disculpas, le pregunto si la lastimé y ¿cuál es la reacción? Me mira con odio se pone una mano en la cara y sacude la cabeza con enojo, le reitero mis disculpas, evidentemente no le hice nada, pero el gesto de fastidio, bronca, disgusto no cesa, y se queda refunfuñando no sé que cosas que no entiendo, porque entonces me doy vuelta, y sigo caminando encogiéndome de hombros, preguntándome otra vez: ¿qué le pasa a la gente?&lt;br /&gt;La reacción fue exagerada e injusta, ni siquiera quiso aceptar mi gesto amable, entonces ¿qué hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Como de costumbre, me quedo con las preguntas sin responder, habrá que echarle la culpa al estrés, a las preocupaciones, a la angustia y a la frustración en que viven inmersas muchas personas en la gran ciudad. Sería interesante que todos pudiéramos por un momento parar y pensar un poco. Un gesto amable, un “muchas gracias”, un “disculpe”, un “por favor” sumarían bienestar y cordialidad entre las personas. No se trata de volver a la época de sacarse el sombrero para saludar, ni de pasarse dos horas diciendo: “pase usted, pero no, por favor, pase usted, no de ninguna manera usted estaba primero”. Pero, si seguimos actuando así muy pronto es probable que nos hagamos zancadillas todo el tiempo y en vez de hablar terminemos ladrándonos unos a otros, con perdón de los perros.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-7279486328600052305?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/7279486328600052305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/de-atropellos-grunidos-y-otras-yerbas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7279486328600052305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/7279486328600052305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/de-atropellos-grunidos-y-otras-yerbas.html' title='De atropellos, gruñidos y otras yerbas...'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-5982532675187798697</id><published>2010-10-01T06:06:00.000-07:00</published><updated>2010-10-01T06:07:24.268-07:00</updated><title type='text'>Como soy argentino, como lo que como</title><content type='html'>Los argentinos somos sin duda especiales, particulares, muy personales por decirlo de alguna manera elegante. Protestamos todo el tiempo en contra de lo que nos molesta, nos parece injusto, incorrecto, ilegal, etc. Pero llegado el momento de actuar, que hacemos? Miramos para otro lado, nos encogemos de hombros y esperamos que alguien solucione las cosas de modo milagroso o finalmente terminamos aceptando con resignación que, y bueno, aquí las cosas son así, estamos en el tercer mundo, esto no es Europa o Estados Unidos.&lt;br /&gt;Me pregunto, qué hace cada uno de nosotros para que esto cambie, qué hacemos para cambiar nuestra indolencia, nuestra falta de voluntad de luchar por mejorar nuestra vida, nuestra comodidad a la hora de rebelarnos contra aquello que no deberíamos aceptar de ningún modo. Si queremos mirar como ejemplo a los países de avanzada, no podemos ignorar que la idiosincrasia de sus pueblos los hace como son. Aquí, si un día alguien dice que van a aumentar los precios de un artículo determinado,  salimos como desesperados a llenar carros en los supermercados. &lt;br /&gt;La política en otros lugares es totalmente opuesta, nadie compra ni siquiera uno de esos artículos, y de esta forma se presiona a los fabricantes o comerciantes a mantener los precios. &lt;br /&gt;Cuando un producto, comestible o no, no reúne las características de buena calidad, o bien intenta engañar, ocultando y mintiendo, cualidades que pueden resultar perjudiciales, los consumidores se ponen firmes, lo rechazan, dejan de comprarlo. Es decir, no solamente defienden la calidad sino la honestidad. Si un producto es dañino o tiene alguna característica dudosa,  debe estar enunciado en la etiqueta. &lt;br /&gt;Los argentinos no solamente no defendemos estos principios, sino que, además, ignoramos, por carecer de información suficiente unas veces, y otras por falta de interés y de preocupación, lo que estamos comiendo.&lt;br /&gt;Por ejemplo, ¿qué sabemos con relación a la inclusión de productos originados en cultivos transgénicos en diferentes productos alimenticios? Los transgénicos son creados a partir de la combinación de genes de diferentes especies. Se sabe, por ejemplo, que se ha logrado una variedad de tomate apto para climas muy fríos, donde no podría desarrollarse, sin la “ayuda” de un gen provisto por una especie de pez que vive muy bien en esos climas. &lt;br /&gt;Cuesta hacerse a la idea, no? También se han combinado genes humanos en una clase de porcinos, en fin parecería que esto no va a tener límites.&lt;br /&gt;Me produce terror, si se me permite la expresión, imaginar adonde puede llegar la humanidad, en esta loca carrera de descubrimientos científicos, si estos son utilizados sin ningún tipo de criterio ético, y en manos de quienes, en lo único que piensan, es en el dinero o el poder que les pueden proporcionar. Tengo mis serias dudas sobre el mundo que vendrá...&lt;br /&gt;Hace algún tiempo leí un libro “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley en donde las mujeres ya no parían a sus hijos, sino que había máquinas programadas a tal efecto para producir dos o tres tipos de seres humanos diferentes según las necesidades. Había una clase con menos inteligencia para las tareas menores, otros algo más avanzados y luego los que gobernaban. Si pensamos que fue escrito en 1932, cuando la reproducción “in vitro” estaba muy lejana todavía, me pregunto que tan profético fue su autor y que tan lejos estamos de ese “Mundo Feliz”.&lt;br /&gt;Volviendo al tema de los transgénicos que nos quieren hacer comer,  no existe en nuestro país una reglamentación o una ley para regular este tema, por lo tanto las empresas no están obligadas a anunciar en las etiquetas sobre el contenido de dichas sustancias. &lt;br /&gt;Los agricultores que sembraron las semillas de soja de esa clase se encuentran ahora con la dificultad de no encontrar en el exterior compradores para sus cosechas. O sea, en los países avanzados no quieren transgénicos.&lt;br /&gt;Todavía no se sabe a ciencia cierta cuales serán los efectos a largo plazo si ingerimos estos productos, lo que sí se ha determinado en pruebas de laboratorio, es que en las ratas, producen resistencia a los antibióticos, y algunas reacciones alérgicas. Hay algo mucho más temible todavía, y es que una vez que se han sembrado estas semillas, (como en el caso de la soja) estos genes se incorporarían fácilmente al medio ambiente en general y se propagarían a otras especies. Sabemos que existen largas extensiones sembradas con soja transgénica en nuestro país, o sea, que el peligro ya está aquí y, que estamos haciendo, o que hicimos para evitarlo?... Nada, absolutamente nada. Las autoridades se hicieron las distraídas y ahora el daño ya está hecho. No  me ocupa hoy, hacer un informe científico ni mucho menos, simplemente reflexionar en nuestra conducta, frente a diferentes situaciones que se podrían evitar, si tomáramos conciencia de nuestro derecho y nuestro deber de defendernos de todo aquello que pone en peligro nuestra salud. Exigir a los gobernantes, presionar  a las empresas, utilizar  todos los elementos legales a nuestro alcance y si esto no es suficiente, en el caso de los alimentos por ejemplo, no consumir, no comprar todo aquello que no es confiable, es la única manera de no comer lo que no queremos, de que no nos hagan comer lo que nos hace daño, de poder elegir que comer o en todo caso que la decisión de incorporar estas sustancias a nuestro cuerpo sea nuestra, sabiendo qué productos las contienen. La falta de información por parte de las autoridades en general es grave, pero la carencia de interés de las personas por informarse creo que es peor, mucho peor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para tener en cuenta, a continuación algunos de los productos que contienen transgénicos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Alfajores, galletitas, algunos aceites, budines, golosinas, caldos deshidratados, chocolates, empanadas, ravioles envasados, fideos con salsas deshidratadas,  todo lo que contiene soja y sus derivados y aquellos productos que en su composición incluyen los llamados aceites vegetales hidrogenados.&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-5982532675187798697?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/5982532675187798697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/como-soy-argentino-como-lo-que-como.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/5982532675187798697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/5982532675187798697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/10/como-soy-argentino-como-lo-que-como.html' title='Como soy argentino, como lo que como'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8042395240123108510.post-4677752687741303510</id><published>2010-09-29T06:37:00.000-07:00</published><updated>2010-10-07T11:39:30.030-07:00</updated><title type='text'>La esperanza</title><content type='html'>El viento sopla en diferentes direcciones todos los días, no se decide, un día sopla desde el norte y comenzamos a sentir el aire tibio que anuncia la primavera. Otros días, se empecina y vuelve a traernos los aires fríos e inclementes del sur, o las lluvias torrenciales del sudeste. Es como la vida, pienso, que nos trae a veces brisas tibias y reconfortantes y en otros momentos nos sacude con vientos huracanados que parecen no tener fin. &lt;br /&gt; Sin embargo, todo finalmente cesa, todo vuelve a la normalidad, todo toma un nuevo rumbo y casi siempre encontramos el sendero por el cual seguir dejando nuestra huella. Los tiempos no son fáciles, ni agradables, están a veces llenos de días nublados, de tormentas y de horas desapacibles, y claro, no me refiero al clima, sino a la realidad que nos golpea a todos y a cada uno. A muchos los dejó sin techo, sin lo más indispensable para vivir. A otros les quita no solo la alegría sino también les destruye los sueños y los proyectos. A algunos también les quita la esperanza, y eso es lo más lamentable. &lt;br /&gt; No es fácil, no es gratis, la esperanza no llueve, pero es necesario hacer que crezca nuevamente. Si  perdemos la capacidad de tener esperanza, de creer en que podemos nuevamente resurgir, construir y crecer, no lograremos hacerlo. Pero es posible, si nos lo proponemos, se puede lograr. Un poquito cada día, y cada día un poquito más. &lt;br /&gt; Si miramos a nuestro alrededor, si observamos en la naturaleza cómo cada planta, cada ave, cada insecto, vuelve a comenzar con cada primavera. Es suficiente un poco de aire tibio y algo de sol para que la vida vuelva a renacer con más fuerza. Los brotes se insinúan en algunas plantas, y en otras ya se están convirtiendo en ramas plenas de fuerza. Algunas flores tímidamente comienzan a aparecer. Los pájaros ya hicieron sus nidos y esperan la llegada de sus crías. Todo se renueva, todo renace, ¿por qué no hacerlo nosotros también?&lt;br /&gt; Pongamos todas nuestras energías y todo nuestro empeño sin esperar resultados inmediatos. Sólo la paciencia y la constancia nos mostrarán con el tiempo los frutos obtenidos. Aprendamos la lección del bambú japonés. ¿La conocen?&lt;br /&gt; El bambú japonés demora siete años en salir a la superficie después de que sembramos  la semilla. Después de ese tiempo en solo seis semanas llega a medir 30 metros. &lt;br /&gt; ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No, durante siete años en los que parecía no suceder nada, estaba desarrollando el complejo sistema de raíces que servirían de sostén a la planta. &lt;br /&gt; Así sucede con nuestra vida, en los momentos en los que parece que nada ocurre. Aprovechemos ese tiempo para crecer, para edificar, para desarrollar todo lo que después veremos realizado. &lt;br /&gt; Dejemos que las brisas cálidas de esta nueva primavera nos traigan esperanza y pongamos la mirada en el futuro, no para esperar que todo se resuelva por arte de magia, sino para pensar de qué modo podemos trabajar para hacerlo realidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8042395240123108510-4677752687741303510?l=realidadesyficciones.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/feeds/4677752687741303510/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/09/la-esperanza.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/4677752687741303510'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8042395240123108510/posts/default/4677752687741303510'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://realidadesyficciones.blogspot.com/2010/09/la-esperanza.html' title='La esperanza'/><author><name>Susana Duro</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03822257892001677586</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
